Actitud general

Hace poco tiempo fui a comer con un amigo a su oficina, ya que nos cambiamos a unas nuevas oficinas que están cerca de donde él trabaja desde hace aproximadamente cinco años.

Mi amigo es una persona que ha prosperado mucho en los últimos años, debido a una cadena de restaurantes y bares que todos los fines de semana están a reventar, dándoles tremendos ingresos semanalmente; mucho más gana él en una semana que directores de muchas empresas en un mes.

El problema es que mi amigo, debido a su tremendo éxito, se ha vuelto muy arrogante en muchos sentidos y particularmente en el sentido económico, juzgando de sobremanera a aquellos muchos que no tienen la suerte de tener el flujo de capital que él tiene.

Al estar sentado en su oficina entró una secretaria a entregarle unos boletos de VivaAerobus y se los dejó en su escritorio, a lo que él apenas volteó y dijo gracias, algo que causó una mirada peculiar en sus, ojos que mi amigo ni siquiera notó.

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Este fenómeno es algo que sucede mucho en el entorno mexicano de trabajo, donde las realidades son tan distintas entre los unos y los otros, un lugar donde algunos pocos viven en castillos de oro elevados sobre las estrellas, mientras que cientos de millones viven en las condiciones más atroces en las que se puede vivir, condiciones donde los animales en la selva la tienen mejor.

Todos sabemos sobre esta estrecha trinchera que existe entre las clases sociales de nuestro país, donde no existe la moderación, sino solamente el todo o nada; un país donde el blanco y el negro es lo único que existe.

Me he encontrado con personas que hablan del futuro de México y del cambio que tal o cual político traerá (por supuesto amigo de ellos), sin embargo, yo puedo firmar que la situación nunca va a cambiar en este país, ya que el aire en esta nación está demasiado contaminado y la patria está enferma terminalmente.

El problema enorme en este país es la pésima distribución de la riqueza y la falta de educación formativa como consecuencia de esto.

Nuestro sistema educativo es tan malo que nadie que yo conozca aspira a ser un maestro de primaria, esto es debido a que el ser un maestro de primaria significa hambre segura.

Esto significa que si nuestros niños están siendo educados por maestros de salarios mínimos, producirán inevitablemente hombres y mujeres de salario mínimo, algo que lleva sucediendo por más de 100 años.

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Debido a que la mayoría de las empresas no subirán los salarios a sus empleados, el gobierno debería de subir el salario mínimo y pagarle a los maestros de educación académica mucho más para causar incentivo de aspiración a tales profesiones.

Si bien las personas comunes y corrientes no podemos cambiar las cosas, lo que sí podemos hacer es cambiar la actitud entre nosotros, entendiendo que todos libramos una batalla diaria de vida o muerte.

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